Cómo gestionar nuestras emociones

¿Tienes la sensación de estar viviendo en una montaña rusa emocional? Lanzo esta pregunta porque hay muchas personas que se sienten así, envueltas en un torbellino emocional., porque no saben gestionar sus emociones. Tan pronto están tristes, o enfadas, o apáticas, o irascibles… como dice la canción, Four Seasons in One Day.

Si es tu caso y realmente quieres sentirte bien te invito a que continúes leyendo.

En este artículo hablaré sobre el estado de Ataraxia, un término griego que significa “Tranquilidad del ánimo” y, a final del mismo, te proporcionaré una herramienta práctica que te ayudará a gestionar tus emociones en situaciones de incertidumbre.

¿Qué es la Ataraxia?

La Ataraxia es ante todo un estado mental. Una manera de vivir la vida bajo el hechizo de una experiencia de tranquilidad, serenidad y paz.

Dicho término fue acuñado por el filósofo griego Demócrito y está estrechamente relacionado con algunos aspectos del budismo, como la Paz Interior. De hecho, Demócrito era contemporáneo de Siddhartha Gautama, el fundador del budismo, por lo que es muy probable que tanto la filosofía griega como el budismo se influenciaran mutuamente.

No obstante, en contra de lo que muchas personas puedan pensar, la Ataraxia no es vivir en un estado ausente de emociones. La imagen del hombre de rostro inalterable al que ninguna emoción perturba no corresponde con la realidad de Ataraxia o Paz Interior. Dejemos esto para la ciencia ficción o la fantasía.

El hombre que vive en un estado de Ataraxia siente y vive las emociones como cualquier otro ser humano. Las emociones, que se originan principalmente en el sistema límbico del cerebro, son parte de nuestra naturaleza humana y, por tanto, no se puede vivir sin ellas.

Lo que diferencia a una persona que vive en estado de Ataraxia de la que no, es que la primera a aprendido a gestionar adecuadamente sus emociones para volver a un estado apacible y tranquilo.

“Una vida feliz consiste en tener tranquilidad de espíritu” Confucio.

La Aceptación. El principal ingrediente para saber cómo gestionar nuestras emociones.

El estado de Ataraxia se fundamenta principalmente en la aceptación. Es decir, la capacidad de poder aceptar la realidad tal y como es. Y es que la gran mayoría de nuestros problemas surgen de querer que nuestras vidas sean diferentes a lo que realmente son.

La aceptación es el proceso por el cuál asumimos voluntariamente las cosas que no podemos cambiar, pero siempre desde una actitud activa. Es decir, con la intención de buscar soluciones para poder estar mejor dentro de nuestras circunstancias.

La aceptación es una sabiduría simple y a la vez compleja que implica ceder. Rendirse incondicionalmente a la realidad presente y sin reservas.

Aquellas personas que viven en un estado de Ataraxia, de tranquilidad del ánimo, tienen la capacidad de poder asumir lo que les ocurre y buscan soluciones para mejorar sus vidas.

Y el hecho de aceptar no implica una transformación de su realidad. Lo que sucede es una transformación de la manera en que experimentan su realidad.

Por ejemplo, si nos encontramos en una situación de desempleo y podemos realmente asumirlo, sin permitir que nuestra mente divague en pensamientos pesimistas del futuro como <<no voy a poder encontrar un trabajo…>>, lo que conseguiremos es un cambio de la manera en que vivimos la situación de estar desempleados. Es decir, podremos vivir la incertidumbre del desempleo de manera tranquila y apacible.

Dicotomía de Control: cómo gestionar nuestras emociones en entornos cambiantes y de incertidumbre.

La dicotomía de control es un ejercicio que nos ayuda a saber cómo gestionar nuestras emociones, especialmente el miedo, en situaciones difíciles o complejas sujetas a entornos cambiantes e inciertos. Como por ejemplo cuando estamos desempleados, cuando queremos emprender, invertir nuestro dinero o hacer un cambio profesional (reinventarnos).

Una de las mejores formas de entender la Dicotomía de Control es mediante la metáfora del arquero de Cicerón:

Si un arquero quiere alcanzar su objetivo con su flecha, tiene muchos elementos bajo su control. Puede determinar cuántas horas práctica, puede elegir el material para hacer su arco y puede, llegado el momento, tensar la cuerda y apuntar hacia su objetivo.

Pero una vez la flecha sale disparada de su arco, ya no hay nada que el arquero pueda hacer. El resultado dependerá, como dicen los sabios, de la buena fortuna. Una ráfaga de viento o cualquier otra circunstancia alterará el resultado. Pero esto no debe inquietar al arquero, porque son elementos fuera de su control.

De la misma manera, toda persona que quiere cambiar de profesión, encontrar trabajo o emprender se verá sujeta a situaciones en las que tiene control y situaciones en las que no. Y algunas serán importantes y otras no tanto.

Aplicación:

Para poder realizar el ejercicio correctamente tenemos que pensar en una situación que nos inquieta, siguiendo los siguientes pasos:

  1. Segmentar las diferentes situaciones para centrarnos en las que son importantes y están bajo nuestro control.
  2. Escribir una lista las diferentes acciones que podemos hacer para mejorar.

Este simple ejercicio nos ayudará a contemplar nuestro problema desde un prisma diferente. En primer lugar, nos ayudará a aceptar nuestro problema para posteriormente diseccionarlo y centrarnos en lo que está bajo nuestro control y es importante, invitándonos a pasar a la acción para darle solución.

Aprender la manera de saber cómo gestionar nuestras emociones se ha convertido en una necesidad de las sociedades actuales que viven en entornos complejos y altamente cambiantes. Es por tanto prioritario redoblar nuestros esfuerzos por aprender a manejar las diferentes emociones que sentimos y conseguir una experiencia lo más cercana posible a un estado de Ataraxia. Y hoy mismo, aquí y ahora, podemos empezar con el ejercicio de la Dicotomía de Control.

“Que nada perturbe tu corazón”.

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