El miedo nos limita y nos protege

El miedo nos limita. Aunque también nos protege. Sin el miedo hace tiempo que estaríamos extintos. Pero si no hubiésemos sido capaces de superarlo jamás habríamos conseguido imponernos como especie dominante. He ahí la paradoja.

Cuando sentimos miedo nos sentimos pequeños, débiles y sin fuerzas para poder continuar. El miedo nos bloquea y nos limita.

Aprender a gestionarlo, es una de las tareas fundamentales que tenemos que aprender si queremos mejorar nuestras vidas. Para ello, una de las mejores formas de hacerlo es mediante la visualización.

El miedo nos protege

Todos experimentamos el miedo. Pero no debemos verlo como algo negativo, sino saber que es una emoción vital que nos ayuda a sobrevivir. De hecho, es una de las mejores emociones adaptativas que tenemos, un verdadero tesoro, que nos permite anticipar, evitar y escapar de muchas amenazas y peligros.

El miedo tiene la función principal de protegernos. Sin él, nuestra supervivencia como especie y como individuos habría sido imposible. Nos habríamos vuelto temerarios y no tendríamos ninguna capacidad de respuesta ante ciertas amenazas.

Esta emoción nos ha protegido de múltiples peligros a lo largo de nuestra historia. Gracias a ella hemos podido sobrevivir a animales peligrosos y a entornos hostiles mediante una respuesta eficaz del cerebro y del cuerpo.

Cuando sentimos miedo, el cerebro actúa provocando un aumento de la presión cardiaca y de la musculatura, desciende la temperatura y dilata las pupilas. Es decir, prepara al cuerpo para seguir una de las siguientes respuestas automáticas. Huir, luchar o quedarnos paralizados.

El miedo nos limita

Sin embargo, el miedo también es una barrera que nos condiciona a la hora de querer perseguir nuestros objetivos. Puede llegar a limitarnos en el momento en que se convierte en una emoción disfuncional. Ésta disfuncionalidad, también llamada miedo irracional, se produce cuando percibimos un peligro o amenaza de manera desproporcionada. Es decir, evaluamos el riesgo de manera exagerada por lo que nos sentimos pequeños, sobredimensionados e incapaces de superar el desafío. En estas situaciones, el miedo ya no tiene un papel adaptativo, sino que nos bloquea y nos impide avanzar. Sin su correcta gestión, es capaz de mantenernos en nuestra angustiosa y desdichada zona de confort.

No obstante, el ser humano ha superado muchas veces el miedo, lo que nos ha llevado a ser la especie dominante. Si hubiéramos permanecido bajo los efectos del miedo, nunca habríamos salido de las cuevas ni habríamos querido dominar el fuego, domesticar animales o adentrarnos en tierras desconocidas. La superación del miedo camina en paralelo a la evolución, y no sólo como especie, sino también como individuos.

¿Por qué es importante aprender a gestionar y superar los miedos?

El ser humano se crece y se desarrolla tras la superación de dificultades. Vencer los miedos nos permite forjar nuestra personalidad. Por cada miedo superado nos hacemos más fuertes, dejamos de percibirnos como incapaces, mejora nuestra autoestima, nuestra capacidad adaptativa y nos abrimos mentalmente a nuevas alternativas y opciones. Es el caso de la gente que viaja, que emprende nuevos proyectos, que asume riesgos para perseguir lo que quiere y que hace un esfuerzo por experimentar lo nuevo.

Lo que ocurre es que no nos gusta sentir miedo. El miedo hace que se active el sistema nervioso simpático por lo que se despliegan toda una serie de hormonas y neurotransmisores que mantienen el cuerpo en tensión, pudiendo afectar gravemente a nuestra salud si se mantiene de forma prolongada.

Por esa razón intentamos evitarlo. Y muchas veces no queremos arriesgar porque pensamos que la tensión emocional que estamos experimentando ahora a consecuencia del miedo va a ser mucho peor en el futuro si nos aventuramos a correr ese riesgo.

Para poder convivir adecuadamente con el miedo es necesario aprender a gestionar esta emoción adecuadamente. No es cuestión de erradicarla, sino de saber llevarla. El miedo forma parte de nosotros y cumple una función vital. El objetivo es aprender a mantenerlo raya cuando veamos que es irracional.

El miedo tiene la función de protegernos para garantizar la supervivencia. Es una de las emociones adaptativas que nos ha permitido no caer en la extinción. Y su superación nos ha permitido alzarnos como especie sobre las demás. Solamente así, aventurándonos a adentrarnos en tierras desconocidas, podemos tomar conciencia de nuestras capacidades, de nuestro potencial y alcanzar nuestros sueños.

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